Postcards from the agency trenches...
Un deep dive a los líderes McCann, la ilusión de la simulación en el negocio
TEASER | El primer sorbo al denso espresso.
En el “ecosistema” de la publicidad mexicana, existe una creencia mística de que las grandes redes globales son catedrales de la creatividad. Pero detrás de sus logos cromados y la oficina de cristal centralizada en las Lomas, Ciudad de México, lo que se respira es el aroma rancio de un sueño húmedo patriarcal. No es un negocio de ideas, es un despliegue de jerarquías donde los machos de la industria marcan territorio. Qué gozo me daría que las compas de los bloques negros, visitaran este tipo de oficinas en 8M, son cristales, a fin de cuentas, porque el techo es alcanzable para algunas solamente, diría la ama y señora Angela Davis o la mixe Yásnaya Aguilar, quien lee entre líneas ese 'suelo de barro' para resignificar el 'sticky floor' de Catherine Berheide, pues total, que algunas somos el mero sandwich Bimbo, a la mitad.
Mi historia con MRM McCann Worldgroup México no es solo la crónica de un despido; es la autopsia de una simulación. No existe industria con una competencia tan depredadora y, a la vez, tan cómplice: el negocio no es ganar cuentas, sino sostener un sistema de autofagia. Están en red global, lo sabemos. Hay vetos y bloqueos de carrera; existen alianzas entre agencias, incluso entre holdings, para intercambiar talentos como quien mueve filas en el metegol.
Durante toda mi carrera he visto cómo los hombres ponen un masking tape con su nombre encima del mío impreso en el engargolado. En MRM McCann Worldgroup México me echaron en menos de 24 horas. De la manera más indigna que encontraron, porque se trató de un golpe bajo, como me dijo alguien ese día. En las big leagues lo hacemos mejor. Un despido ejecutado en menos de 24 horas, con abogada en sala desde temprano, esto no lo decide solo un manager un jueves por la tarde. El Managing Director firmó o calló. El CEO preguntó o eligió no hacerlo. Ambas opciones tienen nombre.
Mis cartas de recomendación me fueron negadas. Me fue negado con dolo, un robo, podría concluir. McCann, tú no dictas cuál carrera vale y cuál no. No eres el león que ruge más fuerte desde hace mucho. Después de lo sucedido, una recomendación de estos sería como un autobalazo en el pie. Trip advisor: Su café es terrible y no te dan taza. They not like us, wop, wop, wop.
El golpe bajo de las 10:00 A.M
La agresión en este negocio es silenciosa y coordinada. Mi salida fue ejecutada con la precisión de un sicariato corporativo: de un jueves a la 1 p.m. a un viernes a las 10 a.m. Mientras yo me conectaba a la junta de estatus de las 8:30 a.m., escuchando con una excitación casi celestial los pendientes del poderío de Cuentas, mi jefe guardaba un silencio cínico. Él sabía que mi acceso al sistema tenía las horas contadas.
Cuando se acercó la persona de RH pasivo/agresva. —“Ya llegó la abogada, para que firmes”—, mi cuerpo detectó el peligro. Palpitaciones, extrasístoles, la mandíbula rígida. El viejo truco de los sistemas violentos: que firme rápido para que no procese, para que no demande, para que el “error” se entierre con ella. No tengo ninguna prisa, la firma de la renuncia se debió haber dado al final de mi día laboral, posterior al two week notice, lo cual no existió. Lárgate ya.
—“Voy al baño”— dije para romper su protocolo de intimidación. No hay prisa. En las escaleras, entre llamadas y suspiros, me auto-comandé: Evita la reactividad. Documenta.
Hice una llamada por teléfono en las escaleras, me tomé unos minutos, platiqué con un ex compañero que estaba en el segundo piso y regresé. Mi jefe insistiendo, amenazante y condescendiente al mismo tiempo, su cuerpo volcado hacia mí, me vio a los ojos directamente, levantó las cejas y cínicamente, áspero me dijo:
—¿Todo bien? ¿Qué te falta?
Ambos sentados en nuestros lugares, frente a la computadora, con un pasillo de separación. Yo reenviando rápidamente los correos que pude a uno de mis PM minutos antes de entregar mi computadora. Le dije a mi jefe:
—Lo que falta es que no le pude explicar mucho de los temas que llevo. No hubo mucho tiempo.
En ese momento, más que un status, se debió haber hecho un handover e inducción de cómo llevar esos temas a nivel senior para mi Project Manager ‘Junior’. Se trata de crear claridad donde no la hay, eso tiene mi seniority, trabajar en un equipo de alta exigencia me impulsó a optimizar mis propios procesos. Soy más estratégica en mi comunicación y más estructurado al gestionar el trabajo, asegurando siempre que el apoyo a la ejecución sea impecable, lo que yo llamo, ‘La economización del manejo de un proyecto’, tan sencillo como dominar en cuerpo y alma la “Eisenhower Box“. “Cualquiera puede hacer mi trabajo”. Lo que minimizan es mi fogueo, distinto a la ramplona “experiencia”, a llama baja, slow cooked con el efecto tiempo. El semblante de mi jefe colapsó en un '¡Ya vete!', esa mueca típica de odio del macho a punto de escupir el clásico: Estás loca.
Pues así.
Una comprobación para mí de que efectivamente todo lo que sucedió durante ese año estaba siendo orquestado: el hostigamiento laboral, el ambiente hostil, la calumnia, la falta de respeto y husmeo. La abogada de McCann poniendo los ojos en blanco al responder mis preguntas antes de firmar replicaba complicidad. Apenas iban marcando 10:00 am en el reloj. ¿Cuál fue la razón? “Reestructuración”, en otras palabras, me sacaron a mi como represalia y metieron a un hombre-experto que no era mi reemplazo, pero era un nuevo manager de datos a dar continuidad a lo que hice, disfrutando de mi sueldo. Mi posición se eliminaba. Lo que la agencia enunció con mi salida es: “En McCann debes hacer mal tu trabajo, si lo haces bien y destacas, te corremos de un día para otro”. Un cinismo y regodeo: “sí, somos bien misóginos y nos vale”. Con todo el corporate jargon que gusten.
El arte de vender humo en 40 diapositivas
La única ocasión que vi a mi jefe callado frente a un cliente fue el día que la verdad lo dejó sin guión. Una clienta de alto rango, con la lucidez que da el pragmatismo, le ordenó quitar al director de arte. Ella sabía que en esa estructura el arte no era el mensaje ni estratégico. Pero este era amigo del otro y hacía la esencial tarea de “pimpear” los Keynotes. ¡PLOP!.
Es lamentablemente como la simulación de un negocio puede llegar estos niveles. ¿Estamos ante una gran puesta en escena dónde solo se entretiene el presupuesto de las marcas? It’s a whazy. It’s a woozie!. Cuando la prioridad no son resultados sino la permanencia de la iguala, el reporte de datos deja de ser una herramienta de diagnóstico para convertirse en herramienta de seducción. Mientras el cliente pidió dashboards concretos y descargables en pdf, se enviaban presentaciones de 40 diapositivas, que se vea mucho trabajo, se hacía doble para justificar horas, es como tomar la nota a mano y pasarla a “computadora” so vintage. Se eligen vanity metrics como KPI’s para minimizar otras. La clásica. Si la campaña no convirtió, venden “alcance”. Si el sentimiento de marca es negativo, te venden “volumen de conversación”. Mi diagnóstico: The data was miscollected, por lo que comencé un proyecto (secreto uh-uh), comenzando con un simple inventario de reportes que presenté al cliente junto con un humanoide de data, idea que La Directora de cuentas senior, Karen Comedonas me quiso plagiar, todo quedó inconcluso porque MRM McCann me echó.
El agente IA que los sustituya se va a morir de risa de sus no-leads. Ocultaban que la implementación CRM, mi implementación, no estaba fallando, pero cobrando "gestión impecable" mientras culpaban a la base de datos y no sus “recursos”. Era como vender un motor de caza y entregar uno de Impala 1958 pintado de rojo.
Creer que lograron “usarme” es un error de juicio tan predecible como inverosímil. Mi contratación fue un volantazo para encontrar un chivo expiatorio ante el fracaso que ellos mismos provocaron: son demasiado evidentes para ser maquiavélicos y demasiado mediocres para ser efectivos. Había hints diarios. Siempre supe lo que sucedía en segundo plano. Whaam!
El glitch en el Matrix Code
¿Te parece un laberinto? Bien. Agarra mi mano. Como Project Manager Senior, mi posición estaba clara para su comprensión—pero malentendida—. En una operación funcional, yo sería el nodo central: un Director de Operaciones de facto con dos Project Mngrs Senior a mi cargo.
Al recurso-hombre que reemplacé, le habían entregado el mando completo. Sus asignados. Su área. Su autoridad. Mais pas pour moi. En sus modos vetustos, tenía que estar a prueba, no por contrato, para mendigar validación. —“Yo no vine a probar, eso ya pasó hace varios años atrás, yo vine a trabajar—”, pensé.
Tres correos a RH, con mi jefe en copia, bastaron para evidenciar una omisión que, más que administrativa, fue una forma de restarme rango y autoridad: se ignoró la asignación que por contrato me correspondía, y ese silencio terminó enviando un mensaje claro al equipo de que mi seniority podía ser desestimado; si una persona ocupa una posición de liderazgo, la empresa debe otorgarle también la autoridad correspondiente, no solo el cargo, porque lo insultante no fue únicamente la falta de respuesta, sino la decisión implícita de conceder esa autoridad a otra persona sin que yo debiera subordinación alguna.
—Aquí hay alianzas ocultas— me susurré a mí misma.
¿En qué momento se dio esa instrucción y quién era la protegida que se movía por debajo del agua? Claro! “Karen tough leader, tougher doughnut eater”, tenía a su asignada a cargo lo que en realidad me correspondía a mí, durante casi todo el periodo 22’–23’ en MRM McCann Mx no pude aprobar horas, proyectos ni vacaciones de PM’s, porque ni siquiera contaba con las credenciales necesarias, y aunque me asignaron oficialmente a uno de dos poco antes de mi salida, lo mismo ocurrió con mi acceso físico: tras tres visitas a RH y varios mensajes por chat, solo meses después me habilitaron el escáner de huella dactilar. Esto era un hostigamiento laboral distinto.
Mientras tanto, en contraste, la mirada del cliente y sus calificaciones, las que pagan el fee, empezaron a notar el glitch en el digital rain de la Matrix de La Macán. “No sabíamos que teníamos un Gerente Senior en el equipo”, soltaron en una de las juntas, con esa mezcla de alivio y extrañeza de quien encuentra una herramienta útil que la agencia le había estado escondiendo. “¡Ah, perfecto! Si tú vas a llevar la cuenta mientras ‘X’ se va de maternidad, no vamos a tener ningún problema”, decían, validando mi seniority de un plumazo, mientras en la oficina me negaban hasta el aire. El equipo global no tenía filtros: “We don’t have any observations on her, she’s OK. But the rest of the team, where is ‘Y’ and ‘Z’s boss? — they keep silent in meetings”. Durante todo este año no tuve una sola advertencia, regaño, etc. Ni podría catalogar algun feedback así durante mi carrera.
En lo que eran verdaderos expertos los analistiernos era en -manitas de jazz-: weaponized incompetence es decir, responder con soberbia o practicar una pereza mental que rayaba en lo patológico.
—Yo decido si se hace o no el envío, porque soy yo el que aprieta el botón —soltó “Y”, uno de los de Data, con esa arrogancia técnica tan suya.
—Entonces, ¿cada vez que una campaña sale mal o hay incidentes vergonzosos, también es tu decisión? ¿O ahí tú autoridad ya no aplica? —le respondí de inmediato porque para este momento ya tenía tres rondas de aprobaciones.
Mi intuición se confirmaba: no era torpeza, era intención. Y es que, más allá de los posibles sabotajes, hubo errores de “dedo” letales. Necesité una pera de box para no golpear a nadie, la marca china de móviles regañando por mail —directamente desde China—, campañas fallidas enviadas a miles de recipients de diferentes nameplates y el Dir. de Marketing automotriz encontrando un copy mal final y no en testing. Pues para la siguente innovacion; No, la IA no es infalible, pero el error será de otra naturaleza. Mi jefe ni curso para certificación en oficina, ni a un Quality Assurance accedió en mi solicitud, vaya, le valía.
¿Y quién hacía siempre en el Incident Report y el Root Cause Analysis? yo merengues, firmado pa’entregar a los clientes. Para eso sí me daba “autoridad” mi directo.
Por si alguien quiere venir a explicarme el liderazgo... o tener ovarios.
Tacones, chats y jerarquías de fairy dust.
El caso más severo de hostigamiento emanó de una líder de área que no ejercía un mando sobre mí. Obviamente, Karen Comedonas, feligresa del micromanagment era un skin de Negative Nancy con algo de una Moaning Myrtle, persona de carácter impulsivo, dominada por sus ansias de control, falsa humildad y gratificación inmediata, siempre reaccionaria, desde ese espacio lleno de ella misma que es la inseguridad, quien que creía que le daba puntos llevar Krispy Kreme a las oficinas del cliente. ¿Huh?.
Al poco tiempo de incorporarme, mi única junta presencial en oficinas del cliente. Estando ya por llegar a Polanco, recibí un texto suyo:
—”Niñas, no lleven tacones a la junta; así normal, con tenis”—
Me quedé atónita.
¿Desde cuándo esta mujer dictaba el código de vestimenta de áreas que no eran la suya y la propia. Una intrusión excesiva. Los halagos los reconocí transaccionales, ya sea mi gabardina celeste o los tacones, más no mi liderazgo, ella intervenía alucinando que tenía algo que validarme ante los demás—“Sol es como la mamá del proyecto de migración”— ,- envidia se llama, pensé-. A lo que le dejaba en claro que ni “mamá” ni “familia” son léxico saludable para el trabajo. Como cabeza de proyecto, el nombramiento venía por parte de cliente quien me mostraba fotos de su sobrinita por WhatsApp contándome que quería hacer castings, en una confianza que llegó sola. Silencio de todes en mi intervención al dar mis avances semanales, cliente a la escucha. Respeto se llama.
En cierta ocasión, a la puerta de la sala grande con leds verdes, Karen Kreme, hizo el comentario más incómodo referente a mi vestimenta, dirigiéndose a un tercero quien me dijo —“Está padre tu mono”— Pareciera que fue el cue para el line de Karen y sexualizándome lanzó un: —“¿Pero lo llenas? ¿Lo llenas?”—Dirigiéndose a mí compañero. Ba Dum Tsss —“Gracias”— Le respondí a él. Me metí a la sala. Salebaikeoso. Rock, rock steady, you can tell who I am from the back ‘cause it’s heavy, rock steady.
Tiempo después lo comprendí: mi autonomía —sacrilegio, era mi simple scope— o incluso el simple hecho de usar zapatos altos, o los disruptor o lo que fuera le resultaba una afrenta personal.
"The greatest people are self-managing—they don't need to be managed. Once they know what to do, they'll go figure out how to do it. What they need is a common vision, and that's what leadership is." -Steve Jobs
En este ecosistema puede coexistir lo corrupto. Se esconden en las áreas grises de las líneas punteadas o los roles híbridos para ejercer una soberanía inexistente y así crear la pelea por un hombre, es decir mi otro subordinado que me estaba robando sin notificar, preguntar o analizar. ¿Qué? ¡PLOP! Póngase entonces por escrito en el contrato: “El empleado tiene funciones de dos áreas y tiene dos jefes”. Con un pie en un área y otro en otra. Mitad Project Manager, mitad Cuentas. Gimme a fucking break! Así de absurda era la ficción de control. Todo validado por mi jefe directo.

En lugar de hacer mobbing —cosa de desquehacerados—, deberían dejar de hacer mal su trabajo que bien podría estar calificado por violar la Ley Federal de Protección de Datos Personales en México. Esto no era “unidad”, es pura complicidad. La vpn de cliente y los NDA’s no son comodín, Karen. She knows, she knows, and I know she knows, and I know she knows. And deep down she knows, she knows.
Otra cualidad extraordinaria de Karen Comedonas era crearse escenarios imaginarios y catastróficos, todo debía ser escandaloso como tabloide de farándula y presentarlo de igual manera, sobre todo temas que no eran de su área. Se consideraba a sí misma como un 1st AD. Cínicamente me lo comentaba, —“Ahí, en ese equipo…todos son como de mi dominio”— Refiriéndose al equipo de Análisis de Datos.
¿Dónde estuvo el Director de Data, mientras yo era la champ de su implementación?: jugando Pádel. Varias llamadas y textos mios tuvo en el sentido de “aplaca a tu club de Toby”, este es el único jefe que sí lo hacía. Pero ese es el problema con los niveles medios de mando, no eres jefe de nadie más que tu pequeña estructura, pero hay que dar instrucciones como un supremo emperador de la galaxia. Posteriormente, el Director de Data fue pro-mo-vi-do. Blink-blink.
Al término de mi año, la estructura de su equipo CRM Automotriz fortaleció su poderío accounting, más no accountability. Confirmados dos ascensos más el robado (mi otro Project Manager). Alguien con años dentro del equipo, me comentó; “-Karen pone en su equipo a quien no le representa amenaza, fáciles de manipular”- Incluso hubo la colocación de una recien salida de mi célula, ahora del lado del cliente, la infiltrada de la Karen, pues: —“Nobody’s gonna know, nobody’s gonna know”—; —“They’re gonna know”—; —“How would they know?”. Aquí entraba, el nuevo Data Manager certificado que venía a rescatarles, pero casi un año después de haber finalizado la implementación, my precious que logré con un chat de Teams, mi pluma morada de Little Twin Stars y mi block de notitas de Totoro. Dichos movimientos muy cuestionables, ¿Sí se entendía que eran operación CRM?. En decadencia perdiendo ante las de tech con doers a la cabeza. Hasta un line producer para una línea de ensamblaje hubiese sido mejor.
“—Ahorita ya pa’qué, era al principio de la migración”—, me confirmaba uno de los analistiernos de Data con quien hice dicho proyecto.
SKIPPER: “¡Kowalski, análisis!”
KOWALSKI: “Análisis: estamos en problemas.”
SKIPPER: “Lo suponía.”
‘No te metas, Karen’ era la leyenda ideal para las playeras, ella asumía que sus “25 años” de experiencia (A Karen math) le dan para brincar límites, alcances y meterse en otras áreas, era parte del día a día estar “echándola pa’trás”. Sin embargo, nadie sabía con certeza cuál debía ser su trabajo. Se justificaba; “Estoy en todo y nada”. Lo que sé por experiencia es que, a mayor expertise y carrera se tiene, más se respetan departamentos, procesos, responsabilidades, quehaceres, dominios, etc. Lo veo en los mentores de la industria creativa. Yo me forjé en cine, en los llamados, me dotó de perspectiva, reconozco lo valioso que es el trabajo en equipo, el self-managment, el engranaje de expertos, el abanico de saberes y el resultado final.
Es importante cuestionarse ¿Estos son los “lideres” que se consideran capaces de evaluarte? ¿Qué tan válida es entonces su evaluación? El feedback del barista es mas válido e interesante. When Leaders Don’t Own It
El aire era irrespirable por la serie de microacosos de la lideresa de cuentas, cuya “estrategia” consistía en detectar debilidades ajenas para actuar con ventaja, movidas por una falsedad calculada y una lógica infame. Mas yo, esquiva como sombra en danza, elusiva para sus dardos de burla que fallaron en el vacío; en su afán egoísta nunca hallarán gracia verdadera, ignorando que no todos operamos bajo su misma trama de engaño. No hay nada oculto. Tengan un golpe suave: hice pública mi ambición de irme a producción ante toda la cadena de mando, lo pedí formalmente a RH, mi jefe, el Managing Director, el otro Managing Director, Director de Producción, Productor Ejecutivo y el mismísimo CEO en el evento de fin de año.
Mi salida fue un remedo de power move, pero conservador de carácter barriobajero, el apparatus Macán tosiendo y reaccionando como un machurrín triggereado for the bare minimum, sorprendente, ya que su cultural fit era abiertamente progre, mientras IPG Global envió comunicados políticos sobre Biden y el aborto en EE. UU en una contundente postura política, en las trincheras de McCann Worldgroup México, Karen Comedonas y [empleado genérico] se ‘burlaban’ del 8M en el chat general. Al final, le advertí a mi jefe que solo me quedaba elegir la violencia para ponerlos en su lugar si no tomaba cartas en el asunto: yo no compito en su carril, no me interesa yo voy en el mío.
Les llevaba casi más de diez años a todos, incluyendo a la ternuringa de cuentas “chica de carácter fuerte” que solo era nepo tirana caprichosa que gustaba de levantar la voz innecesariamente, subordinada de La Karen. I must confess, I find no mirth whatsoever in the sport of disparaging another’s character. Lo que está quieto, se deja quieto. El resto, serían reportes internos o demanda legal. El diálogo no es opción, eso es tarea de RH que entretiene el tema con falsos como “el tono”, “el modo” entre otros, listos para crear mágicamente evidencia y eliminar la documentación mía.
Acuñé la máxima: optimiza tus esfuerzos evitando la confrontación con quienes carecen de transparencia. El problema no se resuelve con diapositivas ni apps internas de cursos performativos. Se resuelve sacando las frutas podridas.
La dupla a mi cargo tenía sus favoritas: verdades a medias, victimización y la creación de bandos, mientras mi manager se apoderaba de la operación como my precious de campañas de todas las marcas del cliente automotriz. Su organización casi pulcra resultaba inútil porque no compartía esa caja de herramientas para el funcionamiento de la máquina —solo ella debía saber qué pasaba y cómo en mi equipo—, lo que reflejaba una actitud no colaborativa y mañosa. La agresividad estaba normalizada y cualquier otro estilo generaba resistencia.
Su trabajo en equipo era muy selectivo. Por ejemplo, el día de mi cumpleaños, laborando en vacaciones navideñas, ni un comentario, mutis sincronizado. Lo más notorio, eran los dueños del Excel con la lista de cumpleaños. Menor importancia, máximo berrinche. Y eran precisamente estos dos por quienes se esperaba que yo sacara mis murder mittens.
Tan honorable cultural fit fomentaban, como el meme de la zarigüella, (a.k.a tlacuache) que defiende su basura aunque sea basura, aunque su comportamiento y actitud sea una basura, “No toques mi basura”. Por lo que en mi perspectiva, mi crédito es aún mayor: lo hice sin equipo. No support system allowed sin Mayday a la vista.
En el evento de fin de año, ninguno me dirigió la palabra. Ninguno. El silent treatment es violencia, enséñese.
Pero, They messed with the wrong bitch.
¿Querían afectarme de algún modo? Fue casi todo ese año que estuve laborando en MRM McCann que mi asignada en fairy dust fue muy desconsiderada conmigo. El manager que sustituí me había advertido:
—”Es que, son celos. Ella quería tu puesto y no se lo dieron”—
Bueno, eso no es asunto mío, respondí. You better be joking.
Además: yo no pude escoger a mi equipo. Obligadamente, tenía que trabajar con lo que hay.
Para el Q4 [risas] había revertido la relación con la poseedora de my precious mérito mío, completamente mío: un líder facilita, no estresa. También documenté ante el Managing Director el cerco con púas que Karen Comedonas le construía. La misma pendenciera que me la presentó hablando mal de ella; —“Es que su mamá lleva la vida en finanzas, por eso está—” la hizo llorar. Ella, precisamente, a quien mantenía la máquina andando. Por integridad y dignidad hacia otras, le amparé. Disonancia cognitiva como souvenir en mí, daño moral incluido.
La estructura, organización y operación de dicha célula CRM, respondía a una manera opaca de logística, justo donde una acosadora crónica podía esconderse, entre posibles sabotajes, campañas fallidas, datos irrelevantes, reportes de relleno, semi resultados, control y miedo. La operación no era una línea de producción, (mi visualización, pero no lo merecían), era un mini game de agencia, un organigrama obsoleto.
La “office Karen” amaba predicar el “trabajo en equipo” siempre que ella estuviera al mando —pese a que nadie la había puesto ahí y su firma de correo no coincidía con su puesto contractual—, se apropió repetidamente de mis ideas presentándolas como suyas sin esfuerzo alguno, y además exhibía un patrón de acoso hacia otras personas, documentado por mí.
Era necesario que tuvieran punto de comparación muchos de los integrantes de esa unidad de negocio, mientras en el escenario el CEO en su evento de fin de año se comparaba con Anónimo, al micrófono, daba sus highlights anuales —“Facturamos lo que cinco Anónimos al año”— me contuve la risa, CEO was CEO’ing, no era otra global, ni una de estas “Quítale la pelota a uno de tu tamaño” —pensé, las independentes mexicanas no serán perfectas pero son La Résistance. El mismo CEO que unos viernes antes profanó curioso con el rabillo de su ojo por mi Vivienne Westwood —¿me vas a comprar una o qué, vato?, pensó el mío— probó en carne propia el néctar del olvido cuando OMNICOM los engulló sin aviso, sin memo, sin nada. Ghosted and Engulfed!
La pinza cierra con una gracia casi poética [risas]. Recibí dos instrucciones del Managing Director que, seamos honestos, venían directito del palco presidencial. Primero, me prohibieron el contacto con la IAB justo cuando estaba inscribiendo una pieza. Pero la obediencia no es un accesorio que me combine. ”¡Teniamos que pasar tu tarjeta, CEOrita, ya!”, me informaron. Cariño, en la IAB también me conocen; si no pagabas, no hay premio.
La segunda orden fue el colmo del micromanagement ilustrado: después de la primera campaña always on interna, me prohibieron seguir pidiéndole aprobación al CEO. El hombre siempre aprobaba directamente antes del envío. Se ve que el exceso de control estorba cuando intentas mantener la fachada de líder ocupado. Busy for who, bitch?.
Con orgullo aseguro que mi experiencia profesional de verdad es multidisciplinaria, no, no soy ‘operativa’ menos ‘project manager’ ni como una personalidad. Soy líder estratega creativa o en lo ejecutivo; directora de producción. ¿Avez-vous déjà compris?. Perfil mismo que he desarrollado en marketing y publicidad tanto en agencias grandes, chicas, clientes de distinto calibre, entre otras cosas, como cine por lo tanto, tengo puntos de comparación, suspensivos, finales, seguidos, en vestidos, suéteres, en contra y a favor, punto y aparte.
Coincidí con el equipo global tanto agencia como cliente, en el ‘finding new roads’, yo también cual Ganesha abro caminos. Y alineada a otra zona horaria, el líder de equipo Indio por parte de la marca quien me motivaba a que yo realizara también la certificación en curso de dicha herramienta nueva para el Customer Relationship Management pero tenía que enfocarme en los cuatro integrantes del equipo, los mandatorios, sí, así como buena mujer sacrificada me lo reproché como un error sin embargo, me movió mucho que este cliente me haya incluído, es bien sabido que el patriarcado no nos quiere educadas, gracias por pagar mi certificación.
Entrenarme junto con estos cuatro migradores era como buscar el remedio en el veneno, y algunos tenemos mejor tempo. Por ejemplo, su problema gigante (so basic) de ID para base de datos ya lo tenía re-su-el-to, yo sí sé hacer thinking digital, claro que, recordé su “act your wage”, ni modo, presuntamente eran una agencia all digital además de que la marca cuenta con otra unidad de negocio completa en el grupo. Después de un tiempo ya estaba muy a fondo en los fierros de dicha implementación, hablando en script y segura con el know-how para crear una campaña sola en el nuevo juguete. ¿Retos técnicos? ¡Aceptado!, como el operar una cámara digital con su óptica; eso lo aprendí en una RED 16 años atrás gracias a los operadores de CAM de EFD. La belleza del cine es única: debes hacerlo para saberlo. Aún recuerdo las siestas en el entrepaño del camión; ser petite tiene sus ventajas. What’s a “past”, Bitch?.
Hablando de entrenamiento, mi jefe directo aprobó uno para mi no-asignado pero asignado, nuevamente, primero los hombres sin respetar mi scope eso de tener autoridad real en mi propia área era demasiado pedir. —Es que después van los líderes de equipo y ahí haces el tuyo— dijo el medio-jefe, para una certificación PMO. Pero ya sabemos que, en una estructura correcta, el orden es al revés. Lo peor de los intentos de gaslighting de estos liderzuelos de La Macán es que de verdad estaban convencidos, creían que yo les creía sus mentiras en cambio con la luz, no hay mentiras, para ello está el exposímetro.
“You are responsible for the project, you have to implement the tool in your team!- Me dijo al inicio de dicho proyecto, uno del equipo global quien es jefe de los otros dos globales y poseía un rango superior al de La Karen, me dio una instrucción de manera categórica. La presión no surte efecto en mi fácilmente, tengo compromiso, la mía, es diferente categoría. Mantuve al cliente local y global tranki, con su proyecto avanzando, ni entraba an mis juntas, un problema menos para la marca, es lo que yo hago. Fue una comunicación tan perentoria con global en dicha ocasión que personas como ellos no la habrían soportado; seguramente se habrían victimizado, hubiesen hecho junta URGENTE (en rojo), con copia a jefes de todos, escandalizándose, haciendo “team back” ante tal nivel de “presión”. Porque lo hacían, me podía doler el estómago de la risa.
“Pressure. It changes everything. Some people, you squeeze them, they focus. Others fold”. John Milton
Emboscada en mi cocina: Cooked! mi Chef’s kiss.
El clímax de su violencia, llegó cuando a esta Karen Comedonas se le ocurrió atacarme en mi propia junta, de mi proyecto, donde yo llevaba el liderazgo. Su falta de respeto fue tal que se sintió como si alguien entrara a tu casa, a tu propia cocina, a intentar golpearte con tu propia batidora, incluso afirmaba abiertamente que el board (sí, ese consejo) había cancelado un reporte previo en su contra (Karen math is not mathing), muy pero muy sus. No le iba a dar el drama del que estaba sedienta, y menos por un vato, solo en un lugar así puede prosperar alguien tan conflictiva. Mi jefe, presente en la llamada, guardó un silencio cómplice, validando el acoso mientras ella soltaba una falacia ad hominem frente a todo mi equipo de implementación:
—Pues resulta que el cliente me dijo que alguien del equipo le dijo que [machogenérico] no sabe hablar inglés. Bueno ya, mejor les digo: fue Sol. Ella le dijo al cliente que él no habla inglés —intervino la comedora de donas.
Es ridículamente fácil desmantelar la mentira, así que no corrí a defenderme; no tenía por qué. El origen era un chat de días atrás, a cinco minutos de entrar a una junta técnica con colegas de India, Atlanta, Boston, Detroit, y UK. Como el cliente era nuevo, blindé la operación: “¡Hola! Solo para avisarte que tenemos todo cubierto con el tema del inglés de [machogenérico]. -“Casi no lo conversa, pero yo traduzco y todo fluye bien”- escribí. Era nefasto asumir un rol de traductora que no me correspondía, pero el cliente lo notaría tarde o temprano y más valía avisar que el proyecto estaba bajo control.
A Karen le supuraba la frustración porque ella no sabía inglés. Se traumó al ver mi C2 aplicado a un proyecto de data tan técnico; algo que yo nunca había hecho, pero que con 16+ años de fogueo multidisciplinario y cross-functional se resuelve fácil: a los productores nos das el “qué” y el “para cuándo”, y se hace. Punto. En aquel chat, el cliente solo me preguntó si él estaba tomando clases, a lo que respondí un seco: “Nope”. Y entramos a global.
Esas juntas requerían mi híper-foco, yo no contestaba chats ajenos mientras tanto. No eran ‘ruido blanco’ de fondo como para algunos. Karen, en su día a día, entrometida, quizá hasta espió ese mensaje vía alguien más. En mi junta de estatus, después de su bravuconada, solo intervine con una pregunta:
—Oye [machogenérico], ¿dónde estás tomando tus clases de inglés?
—Son por fuera, Sol —mintió él.
Era su momento de restregarme en mi linda carita su progreso en inglés y su no-dependencia de mi traducción. Un tiro de goma. Pew, pew. [risas].
No dio detalles porque no existían; acabábamos de terminar el curso de la agencia y él no seguía en nada más. Esa trampa barata de pick-me disfrazada de confrontación, era su tiro desesperado en mi cocina para justificar un overreacting. Escalé con el Managing Director. Hizo preguntas, escuchó callado casi una hora, había situaciones que desconocía, subió a mi jefe a la llamada e intervino:
—Pues, hay que cotizar nuevos recursos —le dijo a el.
Este era el business man tomador de decisiones mas cercano. Posteriormente, Ruin, he throw me under the bus. Los erreachitos y jefitos como él lo tachan de "chismes" para no investigar ni eliminar evidencia o reducir a “perspectivas”, él soñaría con chismear conmigo, pero yo no pierdo tiempo con vatos blandengues.
Live Assault: El pago del pagafantas
No sorprende que estos tipos se excusaran con un drama manipulado de politiquería laboral: ¡Una whistleblower! –“Le dijo al cliente... bla bla bla"–. Sus políticas empresariales no son la ley, entiendan esto. Esto viola directo la Ley Federal del Trabajo(Méx) El Art. 51 establece las causas de rescisión sin responsabilidad para el trabajador, incluyendo que el patrón, sus familiares o representantes incurran en hostigamiento y/o acoso sexual contra el trabajador.
Este tipo tuvo la osadía de forzar un saludo de beso en plena videollamada con el equipo internacional, LIVE, interrumpiendo mi intervención mientras Mark, desde la pantalla, ponía cara de WTF al verlo acapararme en cuadro de la nada en una sala con cuatro personas donde cada quien estaba en lo suyo.
Qué agradezca que no le tiré un puñetazo de reacción. I run with scissors y me defiendo con lo que tenga en la mano.
-TO 2ND CAM: Qué asco tuve que reprimir, pero el espectáculo debe continuar. Este avión lo piloteo yo. De regreso a la junta.-
Mientras tanto, el Data que se considera una especie de George Clooney pero más bien es un pagafantas, amigo y referido de Karen, un completo NPC, terminaba de saludar a los presentes.
Esto es un assault dirían los attorneys gringos, rozando lo sexual. Nadie obliga a besar, y yo saludo cordial, amable y profesional sin contacto físico en muchas ocasiones. Yes, it’s all men, and she’s not asking for it.
Obviamente este punto iba en mi reporte al Managing Director. I find your lack of faith disturbing. No era el único incidente; hizo otros acercamientos igual de invasivos. Ajeno a mi proyecto, en las pocas veces que lo invité a las llamadas globales no había falla: siempre quería protagonizar —a huevo— escribiendo en español mientras todos nos comunicábamos en inglés, insinuando que el equipo indio eran unos tarados menos él, perpetuando su narrativa victimista. Todos lo leímos. “Vete a atender esa andropausia, vato”—me dije.
Era un espécimen prófugo condenado del efecto Dunning-Kruger.
Volviendo al informe con el MD, se lo detallé frente a frente, todo lo concerniente al acoso y a este señoro de data, entendió, sé que lo entendió, pero decidió no protegerme y aminorar. Debió haber un registro incluso con audio con tantas cámaras de “seguridad” en el edificio.
Tick Tick, encendí la bomba de tiempo en su narrativa. Continué con mi reporte al Managing Director sobre la vez que [machogenérico] de data, tuvo la audacia de textearme para ofrecer llevarme a casa — A OTRA CIUDAD— pudiendo ser hasta 1hr de tiempo o más, cuando yo ya había salido de la oficina, no tengo idea dónde estuvo este Data durante el día ni lo noté al salir. Una aproximación no bienvenida.
—”Me hubieras dicho que ya te ibas, te hubiera llevado a tu casa”—
Qué digo, la táctica del dúo Karen Kreme y su amigo [machogenérico] era muy baratita. Invertidos en “descubrir mi agenda” como objetivo, qué risa. Fail. El detalle está en que no me asumo como presa ni estoy en su corporate game. En uno de sus textos acosadores con prentensión de intimidación se leía:
—“Me puedes hacer todas las bromas que quieras, pero sé que te hice enojar yo se como hacerte enojar”—
Blocked
Era mi número personal, no soportó mi genial comparación con el Phil’s-Osophies de Phil Dunphy y sus lame-dad jokes en Teams, sinceramente, le hice un favor. El encabronado era otro. Se consideraba psicoanalistonto que no entendía las dinámicas de humor, ni referencias, más no burlas. Sin embargo, he ahí la confesión, nuevamente: afectarme. (Delito de acecho. Ley Valeria. Código Penal de México). De igual manera en una llamada que tampoco soportó se volcó contra mi, con ademanes y todo, manoteando en el aire, realmente en rabieta con decibeles in crescendo, porque no leyó el guión en inglés que le consolidé, para que pudiera solamente leer durante la junta global, la frustación lo dominó cual toddler y sorpesivamente, fue mi culpa. Había otras dos personas de data en la salita en éxtasis de disfrute. Touché.
Este MD creyó —error suyo— que me tragué su doublespeak: “voy a resolverlo, puede que no te guste”. O sea: me iba a correr a mí. El “ayúdame a entender la situación” es manipulación as it’s finest, no están confundidos, requieren que sobre-expliques para controlar y descontrolar(te). Este es el villano en la historia.
El “progreso” en McCann es un truco de relaciones públicas. Los ascensos de mis ex-compañeras serían el blindaje cínico de cuotas de género ante IPG Global para ocultar la podredumbre interna. En mi reporte al Managing Director confronté la simulación ya que mi salario era menor al del hombre que me precedió (lo habían promovido a Director de Cuenta, en otro equipo) una violación directa al Art. 86 de la LFT y al Art. 9 de la LFPED. La respuesta del MD personificaba al—smooth talker— confirmando un "tabulador" para justificar la brecha, el cual nunca apareció porque no existe. ¿Skills? Al anterior ni lo conocían en los equipos de data, planning o creativo o con el cliente, yo hasta operé campañas completas, perfeccioné e implementé procesos y llevé un proyecto global a término, lo más importante: el impacto fue mayor. Legacy. En La Macán, la equidad es el decorado, pero la disparidad es el negocio.
El escrutinio es algo constante, al menos en mi existencia, lo tengo tan normalizado, cierto aspecto físico pareciera merecerlo, pero no están listos para esta disertación, no hay tal “pretty privilege”, es otra cara del patriarcado.
El silencio no fue el mío, ese es el patriarcado y mi outcome son resultados, no reacciones. Quienes operan bajo modos narcisistas aplican el playbook DARVO, si destacas por tu comunicación y desenvolvimiento —pilares de mi seniority— intentarán etiquetarte como 'callada' o 'no confrontativa', confundiendo deliberadamente el profesionalismo con la falta de carácter. No me sorprenden las llamadas 'traiciones', pues mis expectativas laborales son realistas y entiendo los intereses ajenos; sin embargo, el ataque reputacional es distinto. Los ‘celos’ buscan aniquilar incluso el networking interno: incomodaba mi visibilidad como Project Mngr Senior en un proyecto on going que involucraba a la C-Suite de todas las unidades de negocio y al Chief Creative Officer, quien se convirtió en mi mentor simplemente porque tuve el descaro de pedírselo, conversar brevemente, con este dude era una bocanada de aire fresco, opuesto al que le siguió a su salida, ambos nadando en white male privilege pero en incoloro, inodoro, insípido, insulso, inútil. Diva. Así que, le extrañé un tiempo.
El Backlog
Este tipo de gentuza fabrica demasiado, interrumpir juntas es poca cosa. Quien usa el trabajo como arma de sometimiento disfrazándolo de "oportunidad" convierte cada puerta en gatekeeping. En este penoso caso fue al revés: yo les estuve ayudando. Más de diez años atrás ya había llegado al senior en Proximity BBDO con cuenta global, además de haber tenido una dirección de área. Pretendiendo erosionar años de preparación, experiencia y esfuerzo. ¿Disculpa e IN-DEM-NI-ZA-CIÓN? (Rescisión por causas imputables al patrón, Art. 51 LFT Méx.) Ese es EL insulto. Solo hubo veto post evento, con la seguridad de su propia inmoralidad.
La violencia directa venía de la “Directora CRM” como ringleader, pero siempre hay un hombre a la cabeza lavándose las manos y poniendo a alguien a hacer el trabajo sucio. Su vida profesional giraba en torno a complacer al mediocre que la tenía de sicaria. Teníamos el mismo jefe directo: pusilánime misógino. Esta dupla arrastraba un mindset negativo de 'aprender a base de golpes'; un enfoque arcaico que romantizaba el maltrato y validaba el esfuerzo solo a través del sufrimiento, creando “versiones” adhoc. El mundo al revés. El Grouper con complejo de Napoleón, rockero de glorias pasadas, cadena al pecho, exudaba pitocortismo en su Mercedes blanco que se asumía amable hablando en diminutivo: "Mi Kareling". Fack. Mis tímpanos explotaban. Con una banda de rock que yo no conocía hasta que nos dio tour por su estudio en su casa un día de trabajo remoto. -Ni puta idea que tocas o quien te dices ser vato, pensé- cuando lo descubrí en Spotify frente a el. Yes, I’m that bitch. ¿Ya dije mediocre? Al pedirle mi cambio a producción me respondió que él no había hecho esa entrevista para esa posición. Su criterio contrastaba con los cuatro movimientos internos que atestigüé ese año en McCann, todos hombres, tres rescatados directamente de mi célula. Uff, se me fue el aliento con este evangelio de leperadas, sigamos.
FLASHER: Whadda think?
LOU ANN MCGUINN: Looks like a penis to me... only smaller.
(Pink Cadillac. 1989)
Confunden la falta de cólera con falta de carácter. Acciones, no palabras el carácter fue lo que me llevó a dar el alto performance al que estoy acostumbrada. Se mueven como pandilla, tras bambalinas, un día uno, otro día otro, one-sided beefs, usan terminajos como “ardida”, “dolida”, “loca”. provocando “en bola”; son ataques reputacionales (Art. 1916 del Código Civil Federal, daño moral) She put her foot to the pedal, it'll take a whole lot for me to settle.
Para los que buscan revelaciones: no puede haber buen manejo de data si son deshonestos como personas. Para quienes solicitan consejos: existirán quienes no te dimensionen esos no importan, están comprometidos a su idea de ti. Tú eres expansión (no calórica).
McCann no produce gente tóxica por accidente. Cuando una organización no tiene mecanismos reales de resolución de conflictos, el conflicto se convierte en el mecanismo. Pelear hacia adentro no es una disfunción; es el sistema. Lo que en otra empresa sería señal de alarma, aquí es el lenguaje operativo. No sorprende el comentario que circula en la industria: “McCann es como una oficina de gobierno”. Esta cultura laboral, lo que produce es un tipo específico de empleado: aquel que confunde la supervivencia con el desempeño, y el ataque con la gestión. La individualización es el pretexto perfecto. Que se arreglen como salvajes. Mi subordinada y los súbditos de Karen Comedonas no eran anomalías eran el producto de esa cadena. Dos caras de la misma moneda: una, el estado en formación; la otra, el producto final. Te diseñan el ambiente para que te vayas solx. Sin finiquito, sin recomendación, sin dejar huella de su responsabilidad. No les di ese regalo. El “no encajas” es el eufemismo corporativo más cobarde que existe.
Te debes a tu trabajo no a las oportunidades armamentizadas. El despido ejecutado en menos de 24 horas no fue un error de juicio. Fue la lógica del sistema funcionando exactamente como fue diseñada. Legal de La Macán no dio para más. Y aquí el CEO tuvo mas participación de lo que yo puedo evidenciar.
La bully, la llamada líder estratega, a quien le regalé en su cumpleaños el libro de Yásnaya Aguilar: Ää: manifiestos sobre la diversidad lingüística, se lo envié por Amazon a la oficina, al abandono con los polis de McCann, cuando perdí la cuenta de las olas de COVID. Previo a que iniciáramos el híbrido, con mis primeras juntas de implementación y migración de datos, creo que el regalo lo agradeció de la manera en que ella suele hacerlo: transaccional y a la fuerza. Los leedores sabemos que un libro es una puerta para invitar a hacer coincidir ideas, pensares y dialogar, como puentes entre mundos, pero no en este caso; presumo que hasta se ofendió, ilusa yo, pensando que los libros eran el sitio donde mejor respira la verdad de la data; las palabras. Son de esas cosas que no podemos controlar, como la inseguridad ajena frente a lo genuino. Celebró mi salida con una bebida horrible de Cassava Roots, incluso quiso pedir un pastel por Uber Eats. Nadie avisó al equipo global. Intentaron silenciarme y me pusieron un megáfono en la mano. ¿Por qué no demandé? Decisión personalísima.
Finalmente, la gran diferencia moral entre esta gente y yo es comprensible, yo aspiro a la grandeza; el cine me enseñó a buscar la belleza en todo, es decir, la verdad.
“Beauty hides itself from those who do not pursue the truth.”. Sculpting in Time-Andrei Tarkovsky
El Stand-Up~This IS The Truth Well Told~
Es que es para hacerse un estudio del colesterol por tanta Krispy Kreme, de verdad. Es fascinante ver cómo estas “Karens” de agencia, que no tienen la autoridad moral para evaluar la maduración de un aguacate, se sientan ahí con su libreta a decir: “Mmm, no está list@...”. ¿La audacia?.
El delirium tremens corporativo, mi parte favorita, se convencen a sí mismas de que —y cito— “me tienen envidia porque tengo algo que quiere”.
¡Por favor, Karen! Ilumínanos. Ayúdanos a entender, exactamente... ¿qué es eso que te envidiamos? ¿Tu inestabilidad hormonal? ¿Tu incapacidad de conjugar un verbo en inglés?. Repite frente al espejo: no soy graciosa, tengo la gracia de un pie.
Lo sé, da coraje ver como alguien destaca y sin hacer mobbing. En las big leagues no hacemos cochinadas.
Why would I hop in some beef? (Why?) When I could just hop in a Porsche? You heard she, gon’ do what, from who? That’s not a reliable source.
No, no es como en “The Wolf of WallStreet”, Karen. Era una sá-ti-ra. Pero, para adornar tus Keynotes con ficción, mejor Suits o House Of Cards. Se despiertan creyendo que su puesto de “Señora CRM de No-Sé-Qué” es el estándar de Cannes. Créeme, ese nunca ha sido el team Mean Girls de la industria, esa es solo su auto-imagen delulu, tal vez.
Tú tan Karen Smith yo tan Cher stan.
To CAM: Me parece que mi veganismo es lo único que me separa de cometer un homicidio con ellos.
Reeeespireeemos…Karen tough leader, tougher doughnut eater.
Era obvio que vendía aceites esenciales. Y no de los buenos.
¿Dicen que pienso ‘fuera de la caja’?. Les voy a unicorneinear la realidad: el problema es tu prejuicio. No voy a explicarme, mejor les devuelvo en autotune lo que afirman con mi rasho unicornio: 'Te atreves a decidir quién ser, como si fueras hombre, ignorando tu género y la apariencia a la que deberías corresponder'. Su lógica me desconcierta; no puedo procesar tremenda estreñimiento mental con el orto en la cara.
Es que, todo el mundo dice amar la confianza, hasta que se topan con una mujer que pisa fuerte y entonces a los del amor propio en fuga, les da un error 404.
Ahí es cuando las Karens con toda la dona del juicio en mano, dicen que "te crees más que los demás" y los incels que "ni ‘stá chida", porque es mucho más fácil etiquetarte de arrogante que admitir que les está picando.
Básicamente, piden supuestamente una mujer empoderada o en “vías de” para el post del 8M —cuando todavía es male-centered y manejable—; pero cuando ya menstruamos el empoderamiento, buscan desesperadamente el botón de "ajustes de humildad". Una vez que te encuentras, es como llegar a un fiestón del que nunca te quieres ir y deseas haber llegado desde antes a hacer el playlist, inflar globos y picar jícama.
En Vulvalaxia, en la región de la Ovariosfera las lagrimitas de onvrez como las de [viejolesbiano] al no entender inglés, las tomamos antes del café, lo sé somos malas y podemos ser peores, por lo que, culparé a la cafeína por este paper científico sobre el #acosomccann .
A los globales les gustó mi taza de “Male Tears”, por cierto. Thomas el partner, como buen Brit, serio, fingió no verla, rubbish! pero bien que quería su one on one conmigo, tenga pues, dear, yo sí quiero ver tus ojitos azules.
¡Todo este maldito sistema está mal! Porque premia la obediencia ciega y venera el panel de premios truchos de Cannes sobre el trabajo real. Qué bueno que no soy tú, Karen Kreme. De verdad, it’s giving big nope.
Fue como escapar de Gilead y sin indemización. ¿Dónde está mi indemnización, Luisito, cariño?.
Supérenlo, ni para burlarse califican, no vieron las placas de lo que les acaba de noquear. Recuerden no trabajar en La Macán. Además tiene el peor servicio de comedor, era mejor el de BBDO, ahí sí me cocinaban vegano. Gracias.
Fin.🎙️
Epitafio: Se ostentan como "expertos en CRM". Mi trabajo fue evitó desastres de compliance con capacidad de paralizar departamentos legales en NY. La diferencia entre operar una herramienta y comprender la Ley Federal de Protección de Datos Personales en México es la diferencia entre negligencia y responsabilidad. Transferencias presumiblemente irregulares. Procesos de encriptación omisos. Datos de millones de mexicanos. Este texto es una trampa epistemológica. Quien busque aquí el ángulo para desacreditarme ya demostró el punto.
Who does she think she is?
Es 'personal'. No estás 'exagerando'. No es 'normal'. Lo saben. Incomoda. Documenta. Reporta. Demanda.












Tu testimonio expone lo que muchas sabemos: el patriarcado corporativo se disfraza de cuotas de género, pero sigue operando con violencia simbólica y silenciosa. Gracias por documentar lo que se vive tras los cristales de las big leagues; porque sin voces como la tuya, la industria digital seguiría vendiendo humo en 40 diapositivas. Y lo más alarmante: el manejo opaco de los datos, que hoy son los nuevos derechos humanos, se convierte en otra forma de violencia opresora que no podemos normalizar. Confieso que atrapas la lectura de manera increíble en tu relato, como si me lo estuvieras contando en persona, tanto que al momento del brutal stand up me hicieron escupir el café.